Producción de Hortalizas para exportación

La producción de hortalizas es la actividad que se estima ocupa la mayor superficie de invernaderos. Producción que se destina tanto para el mercado nacional como para exportación, siendo  el sector destinado a la exportación el más dinámico de la agricultura protegida y el que presenta los niveles más altos de tecnificación. En seguida se analiza por separado cada uno de estos dos sectores.

1) Hortalizas para exportación
Las principales hortalizas para exportación y mercados nacionales selectos, que se producen bajo invernadero, son: a) jitomate o tomate rojo, principalmente tipo bola, en menor porcentaje tipo saladette, en diferentes presentaciones ya sea individual, en racimo o cluster. Otro producto de importancia es el jitomate cherry, también en diferentes presentaciones, b) pimiento morrón de diferentes colores; rojo, verde, amarillo, morado y naranja, c) pepino de diferentes tipos, incluyendo el tipo europeo, d) berenjena, e) lechugas de diferentes tipos, f) melón, en menor porcentaje.

En este sector se ubican algunas de las empresas que presenta el mayor nivel tecnológico o los niveles de equipamiento más altos, constituido por modernos invernaderos con control climático automatizado mediante ordenadores que controlan apertura y cierre de ventilas, sistemas de fertigación, calefacción, mallas sombra o pantallas térmicas, sensores de monitoreo de parámetros ambientales internos y externos. Con sistemas de cultivo en sustratos con hidroponía o en el suelo mediante fertigación y en menor medida otros sistemas hidropónicos como balsa flotante y NFT.

Por lo general el manejo de los cultivos en estos sistemas comprende, desde la producción de la plántula en almácigos bajo condiciones controladas, muchas veces con siembra automatizada en charolas de unicel o poliestireno expandido, empleando sustratos comerciales como mezclas de peat moss, agrolita o perlita y vermiculita, hasta la obtención y empaque de los productos para exportación.

El cultivo hidropónico se realiza empleando diferentes materiales como sustrato; lana de roca, vermiculita, peat moss y agrolita, y cada vez es más común el uso de materiales como tezontle (arena y grava volcánica), polvo de coco, así como mezclas de diferentes materiales para lograr las características ideales para un tipo de cultivo, ocasionalmente se emplean hidrogeles para lograr mayor retención de humedad.
Cuando el cultivo se realiza en suelo, por lo general se busca que sean terrenos planos con suelos profundos, con buenas características físicas y químicas o se emplean suelos modificados a los que se mejoran las características físicas y químicas mediante aportaciones de materiales que los dotan de mayor retención de humedad y nutrientes. En muchos casos se practica el acolchado o cobertura de surcos y camas de cultivo con plásticos para disminuir la evaporación, mantener estable la temperatura del suelo e impedir el desarrollo de malezas. Asimismo se pueden encontrar instalaciones con una cubierta total de piso o los pasillos con mallas plásticas de color negro o blanco.
Una vez que las plántulas se llevan a los invernaderos destinados a la producción se les dan riegos constantes, se controlan los factores climáticos y reciben todos los cuidados y practicas necesarias para su desarrollo. Los riegos son con soluciones nutritivas de acuerdo a cada etapa de desarrollo de las plantas. En las unidades de producción con sistemas automatizados, los riegos se aplican en forma automática con ordenadores programados por radiación solar o por tiempos, llegando a proporcionar más de 30 riegos diarios con un drenado del 20 al 40%. En la mayoría de los casos la solución nutritiva se introduce al flujo de agua mediante inyectores que forman parte de modernos sistemas de fertigación.

El control de plagas y enfermedades se realiza de acuerdo a las normas de calidad para  exportación. Cada vez es más común que se aplique un control integrado de plagas y enfermedades para evitar residuos de productos químicos en los productos de exportación. Para la polinización se emplean diferentes métodos; como aplicación de aire con bombas aspersoras, uso de vibradores, empleo de abejorros y el uso de hormonas. Los rendimientos  por unidad de superficie relativamente alto, como ejemplo están los del jitomate bola que oscila de 30 a 50 kg/m2/ año y de 15 a 20 kg/m2/año en el caso de pimiento morrón.

En muchas empresas la siembra se realiza de acuerdo a una programación  establecida en función del cumplimiento de los compromisos establecidos con sus compradores. La cosecha se realiza cuando la producción alcanza su madurez comercial, el manejo post cosecha y el embarque de los productos toma en cuenta las instrucciones de los compradores. Por lo general son empresas que cuentan con cámaras frías o refrigeradas y modernos empaques para el envasado de la producción,  así como transporte refrigerado.
Los estándares de calidad son verificados por inspectores enviados directamente  por las compañías importadoras en Estados Unidos o Canadá. La verificación puede ser periódica o los inspectores permanecer de tiempo completo en la planta cuando son unidades grandes. Las empresas pequeñas por lo general comercializan a través de las empresas grandes.
Los estados con mayor cantidad de invernaderos con hortalizas para exportación son; Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Jalisco, San Luis Potosí, Querétaro, México, Colima, Veracruz y Yucatán.

Invernaderos de nivel a nivel

Un productor del campo debe tomar en cuenta que en la agricultura protegida bajo invernadero existen diversos niveles tecnológicos, que van desde lo elemental hasta lo más complejo, según las necesidades de cada zona y cultivo.

Algunas preguntas que debe responder el agricultor son: ¿Qué tipo de tecnología requiere su unidad de producción?, ¿cuáles son sus expectativas en el mediano y largo plazos?, ¿qué monto de inversión debe y puede destinar para mantener la rentabilidad de su actividad?

Los invernaderos de nivel tecnológico bajo se caracterizan porque en sus instalaciones la mayoría de actividades, que implican el manejo de las estructuras y los cultivos, se realizan en forma manual. En general, son instalaciones que sólo cuentan con herramientas manuales y, en ocasiones, con algunos dispositivos mecánicos como bombas de combustión interna o eléctricas para riego, por lo general con manguera manual. Carecen de calentadores o equipos para el control de la temperatura, y la apertura y cierre de ventilas se realiza manualmente, muchas veces sin la ayuda de malacates.

Dentro de los invernaderos de nivel tecnológico medio se agrupan todas aquellas unidades equipadas con dispositivos mecánicos y eléctricos, como bombas para los sistemas de riego, calentadores de gas de encendido manual o automático, la apertura y cierre de ventilas se realiza con malacates manuales y, a veces, con motores. Pueden contar con sistemas de fertirrigación rústicos. Varios de estos dispositivos necesariamente requieren de operadores humanos para ponerlos en funcionamiento y apagarlos.

En los invernaderos automatizados de nivel tecnológico alto se incluyen instalaciones con dispositivos automatizados con sensores y actuadores para controlar el riego. Un ejemplo son los temporizadores o timers, que pueden programarse para encender y apagar bombas, así como fotoceldas para apagar y encender luces, o sensores para operar calentadores y otros dispositivos similares. También pueden contar con algunas actividades computarizadas.

Cuentan con sistemas de fertirrigación o sistemas de riego automático y equipos para controlar las temperaturas. Controlan el pH de la solución, la conductividad eléctrica y el aporte nutrimental, realizan polinización artificial y monitoreo ambiental, y en ocasiones aplican CO2.

Los sistemas automáticos permiten cierta independencia en el manejo de los cultivos ya que se tiene el control de aspectos vitales, sin la dependencia de los operadores, que están en función de las variaciones ambientales y su efecto sobre las condiciones internas.

Los invernaderos computarizados de nivel tecnológico muy alto son aquellos con ambientes controlados, en función de datos internos y externos. La mayoría de los procesos están controlados por computadoras, las cuales se encargan de operar los equipos de riego, mantener estable la temperatura y realizar o inyectar las soluciones nutritivas, así como abrir y cerrar ventanas automáticamente. Cuentan con una serie de sensores que detectan las variaciones ambientales y envían señales a las computadoras para operar los dispositivos que se encargan de compensar o corregir las variaciones.

En este tipo de instalaciones existe un control automatizado completo del ambiente y la nutrición de los cultivos, con sistemas de fertirrigación y el uso de

pantallas térmicas y mallas de sombreo. Son instalaciones herméticas y usan los insumos y equipo de aplicación más modernos, como aplicación de CO2, uso de acolchados blancos dentro del invernadero para el manejo de la luz, hormonas y abejorros para la polinización.

En ocasiones cuentan con programas “inteligentes”, que se retroalimentan con la información generada por ellos mismos. Un elemento central es contar con ventilas cenitales dinámicas que se abren y cierran en función de parámetros como niveles de radiación, temperatura y velocidad de los vientos.

Los empresarios que cuentan con este tipo de tecnología, consideran que para definir el 100 por ciento de tecnificación bajo invernadero se deben tomar los siguientes elementos: 1) riego de precisión con recirculación de

solución nutritiva, 2) control climático computarizado, con ventilación y calefacción, 3) aplicaciones de CO2, 4) mallas sombra o pantallas térmicas para el control de la iluminación, 5) sensores de monitoreo, y 6) cultivo en sustratos con hidroponía.

Niveles en el centro de México

Por ejemplo, el nivel tecnológico que predomina en las principales empresas del centro de México es el mediano con un 36 por ciento, seguido del alto con un 32 por ciento y el muy alto con

un 24 por ciento, mientras el nivel bajo sólo representa 8 por ciento de las principales empresas.

De acuerdo con un estudio del doctor Aurelio Bastida Tapia, investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, las empresas que presentan nivel de equipamiento muy alto se ubican entre una a 40 hectáreas; las de nivel tecnológico alto, entre dos a 240 hectáreas; mientras que las de nivel tecnológico medio están entre una a 50 hectáreas y las de nivel tecnológico bajo tienen de tres a 10 hectáreas.

Nuevos sistemas de cultivo

El Nuevo Sistema de Cultivo NGS es una simple tecnología de cultivo sin suelo con circuito cerrado, en que la solución nutritiva es reciclada. El diseño ofrece a la planta las condiciones ideales para su desarrollo mejorando con esto los resultados. La ventaja del NGS es que permite obtener una mayor rentabilidad que se logra a través de la reducción de costes de producción, la mejora del rendimiento, la calidad y precocidad de las cosechas, sin olvidar a su vez que el sistema contribuye a preservar el medio ambiente.
Los sistemas comercializados se pueden clasificar según su principio en dos categorías: por una parte, las instalaciones a solución perdida, en los cuales los riegos y fertilizantes se aportan de forma intermitente, las plantas son cultivadas sobre un sustrato y el drenaje no se recupera; y por otra, las instalaciones a solución reciclada, caso del NFT y muy recientemente del NGS, objeto de este artículo.
New Growing System (NGS)
Consiste en un soporte de cultivo compuesto de varias capas de plástico. Las interiores son transparentes, y la exterior es de color negro y blanco en sus caras interior y exterior respectivamente. Las capas interiores van provistas de perforaciones a distancias determinadas.
La planta, puesta en un taco o cepellón, se coloca en el primer nivel (fig. 1). Las raíces de cada planta son humedecidas por la solución nutritiva a través de un gotero. Al final de cada línea (fig. 2), un colector recoge la solución sobrante y la conduce, por gravedad, al depósito de recepción situado en el cabezal de riego, donde se reponen agua y nutrientes y en el cual una agitación intermitente asegura la oxigenación y homogeneización de la solución nutritiva. De aquí una bomba redistribuye la solución a todo el cultivo (fig. 3).

Al ser un sistema suspendido, en el montaje se le da al soporte una pendiente uniforme para asegurar la circulación de la solución nutritiva. Esta pendiente no debe ser inferior al 1%. La longitud de las líneas no debe exceder los 30 m. La estructura debe ser capaz de soportar el peso de un cultivo a la madurez.
La instalación del cabezal de riego cuenta con:
  • un depósito de recepción
  • una unidad de bombeo
  • una unidad de filtración
  • un equipo de calefacción
  • un conjunto de depósitos de abonado con un removedor de aire
  • una unidad de mando y control
Todas las partes de la instalación que entran en contacto con la solución no deben contener sustancias solubles que puedan causar una fitotoxicidad.
Formulación de la solución nutritiva
El proceso de utilización de los minerales por las plantas es el mismo para las que crecen en hidroponía que para las que lo hacen en el suelo.
Para la formulación de la solución nutritiva se realiza un análisis del agua de riego, con objeto de hacer las correcciones oportunas, hasta conseguir la solución final en la que aportaremos los nutrientes.
Los nutrientes se aplican a la solución en unas proporciones determinadas, controladas por un conductivímetro y un phímetro.
Con el fin de compensar durante el cultivo la absorción de agua y elementos nutritivos por las plantas, un reajuste es garantizado añadiendo, o agua para tener un volúmen constante en circulación, o soluciones concentradas para mantener el pH y la conductividad eléctrica. Este método de fertilización es totalmente automático, pero necesita controles analíticos periódicos para seguir el equilibrio entre los elementos nutritivos y seguir la acumulación de iones no utilizados por la planta, así como definir el momento más oportuno para la renovación de la solución en circulación. De todos modos, los análisis se pueden simplificar al partir de una formulación de nutrientes que se acerca a las necesidades reales de los cultivos.
Control del ambiente radicular
El reciclaje de la solución dejaba temer, durante los primeros ensayos, una epidemia fulminante en caso de contaminación de la solución por agentes patógenos. Las experiencias desarrolladas demuestran actualmente que los riesgos de propagación son mínimos cuando las raíces son sanas. Por otra parte, es posible incorporar en la solución pesticidas a muy bajas dosis para luchar contra eventuales ataques parasitarios.
El NGS, como medio de cultivo, presenta la ventaja durante el invierno de mantener las raíces a una temperatura óptima sin gran gasto ni en inversión ni en energía, ya que se calienta la solución nutritiva. Pero en verano, es sensible a las altas temperaturas sobre todo cuando las plantas son pequeñas.
Para evitar un envejecimiento prematuro de las plantas, varias soluciones se pueden adoptar para limitar el calentamiento de la solución (blanqueo de la cubierta del invernadero, uso de nebulizadores, utilización de mayor volúmen de solución en recirculación, ventilación tanto cenital como lateral, aumento de la pendiente del soporte, reducción de la longitud del soporte o alimentación intermedia, etc.).
Ventajas del NGS
La producción de alta calidad sólo se puede obtener con sistemas de cultivo en los que todo esté perfectamente controlado. NGS representa un extraordinario avance en este sentido debido a que el espacio explorado por las raíces es reducido, lo que permite un mayor control de los parámetros relacionados con el entorno radicular, y esto conlleva mejoras sustanciales como aumento notable de la producción y sobre todo frutos y plantas mucho más equilibradas en todos los sentidos.
De entre las ventajas encontramos:
  • la utilización más eficiente del agua, fertilizantes y fitosanitarios
  • la disminución de los costes en concepto de agua, fertilizantes, fitosanitarios, calefacción y aumento de producción
  • el trabajo de preparación del suelo se suprime
  • la eliminación de la esterilización del suelo
  • respuesta rápida a tratamientos
  • posibilidad de tener dos cultivos a la vez
  • permite cultivar en cualquier sitio
  • rapidez de la operación de cambio de cultivo
  • es un proceso limpio
  • fácil inspección de la raíz
  • simplicidad de la instalación
  • la inversión no es elevada además de ser fácilmente amortizable
  • es de fácil manejo, seguro, atractivo y económico.
Para compensar su falta de inercia, necesita más atención y más cuidado por parte del agricultor. Además, la instalación debe contar con un dispositivo de seguridad: reserva de agua, grupo electrógeno o motobomba y sistema de alarmas.
En conclusión, podemos decir que el soporte NGS es una nueva tecnología que permite conseguir un producto de alta calidad con los mínimos costes económicos y ambientales, optimizando las condiciones de crecimiento y aumentando la productividad.
La agricultura almeriense ya ha vivido los primeros cultivos con el soporte NGS, desarrollados en la Estación Experimental de la Caja Rural «Las Palmerillas» y el Centro de Investigación y Formación Agraria de La Mojonera, y con la iniciativa personal y privada de algunos agricultores innovadores cargados de sabiduría práctica y visión de futuro.
Es preciso estimular a los agricultores para que activen el proceso inversor en mejoras tecnológicas. Paralelamente es necesario propiciar los instrumentos financieros adecuados que faciliten el esfuerzo inversor del agricultor.

Los cultivos sin suelo: de la hidroponía a la aeroponía

Frente a los cultivos hortícolas tradicionales, instalados sobre un suelo normal, realizados frecuentemente al amparo de un sistema de protección (túneles o invernaderos), los cultivos sin suelo (hidropónicos o aeropónicos) aparecen como una alternativa imprescindible, para optimizar los beneficios que normalmente se consiguen con el empleo de estructuras que mejoran las condiciones medioambientales.

Es evidente que, cuando un empresario decide acometer una instalación costosa, que le permite controlar las condiciones medioambientales bajo las cuales se desarrolla un cultivo [por ejemplo, una plantación de tomate de larga vida, realizada bajo un invernadero con una estructura metálica, provista de una cubierta con una lámina de plástico flexible (1.500 pts./m2), o un invernadero de cristal para flor cortada (15.000 pts./m2)], no puede depender de los problemas que normalmente presenta un suelo poco profundo, con una textura inadecuada para tal o cual cultivo, con mayor o menor fertilidad, con exceso o falta de calcio, a veces con marcados desequilibrios nutricionales (C/N, Na/K, Ca/Mg), normalmente contaminado por parásitos procedentes de cosechas anteriores; en definitiva, frecuentemente desconocido o inapropiado para llevar a cabo la producción controlada que pretende. De ahí, la necesidad de prescindir de todo aquello que le ocasiona problemas y buscar soluciones en los denominados cultivos hidropónicos, aeropónicos o cultivos sin suelo.

Ventajas e inconvenientes de los cultivos sin suelo

En el XXIV Congreso Internacional de la Sociedad Internacional de Ciencias Hortícolas, celebrado en Kyoto (Japón) en 1994, Benoit y Ceustemans, presentaron a modo de decálogo las principales ventajas que ofrecen los sistemas de cultivo hidropónicos; estas ventajas son las siguientes:

• Permiten obtener cultivos más homogéneos y, de forma especial, favorecen el desarrollo de un sistema radicular más homogéneo.

• Los cultivos están exentos de problemas fitopatológicos relacionados con enfermedades producidas por los denominados hongos del suelo (damping off), lo que permite reducir el empleo de sustancias desinfectantes, algunas de las cuales (bromuro de metilo) están siendo cada vez más cuestionadas y prohibidas.

• Reducen el consumo de energía empleado en las labores relacionadas con la preparación del terreno para la siembra o plantación.

• Mayor eficiencia del agua utilizada, lo que representa un menor consumo de agua por kilogramo de producción obtenida.

• Respecto a los cultivos establecidos sobre un suelo normal, los cultivos hidropónicos utilizan los nutrientes minerales de forma más eficiente.

• El desarrollo vegetativo y productivo de las plantas se controla más fácilmente que en cultivos tradicionales realizados sobre un suelo normal.

• Mayor cantidad, calidad y precocidad de cosecha.

• Permiten una programación de actividades más fácil y racional.

• Admiten la posibilidad de mecanizar y robotizar la producción.

En un sistema hidropónico no todo son ventajas. Los inconvenientes más importantes que se presentan en este momento son los siguientes:

• El coste elevado de la infraestructura e instalaciones que configuran el sistema.

• El coste añadido que representa el mantenimiento de las instalaciones.

• El coste de la energía consumida por las instalaciones.

• La producción de residuos sólidos, a veces, difíciles de reciclar.

• La acumulación de drenajes cuando se riega con aguas de mala calidad.

• La contaminación de acuíferos cuando se practican vertidos improcedentes.

• El coste de las instalaciones y de la energía necesaria para reutilizar parte de los drenajes producidos.

Sustratos y contenedores

En un cultivo hidropónico se denomina sustrato a un medio material, normalmente sólido, en el cual se desarrollan las raíces del cultivo. Con objeto de optimizar las propiedades de las que luego hablaremos, los sustratos suelen estar confinados en contenedores que pueden adoptar distintas formas (abiertas o cerradas), volúmenes (cubos, prismas, cilindros) y aspectos (a granel, bolsas, sacos). Por lo tanto, los sustratos deben proporcionar al cultivo todo lo que el cultivo requiere y que normalmente toma por la raíz: agua, nutrientes minerales y oxígeno, son los componentes más importantes que los vegetales normalmente absorben por la raíz.

Dada la estrecha relación que los sustratos guardan con la raíz, también deben contribuir a proporcionarle otras cuatro propiedades que normalmente se olvidan cuando se habla de sustratos: 1) oscuridad absoluta para el buen desarrollo del sistema radicular; 2) temperatura óptima para que la raíz pueda llevar a cabo todas las funciones que tiene encomendadas (absorción de nutrientes minerales, transpiración y movimiento de la savia bruta por el xilema, respiración celular íntimamente relacionada con la absorción y transporte de nutrientes, acumulación de sustancias de reserva en algunos cultivos y síntesis de fitohormonas, en otros); 3) un ambiente propicio para el establecimiento de una microflora favorable para el cultivo (rizosfera) y 4) un ambiente desfavorable para el desarrollo de microorganismos u otros agentes que puedan actuar como transmisores o reservorio de plagas y enfermedades.

Atendiendo a su origen, los sustratos pueden ser orgánicos e inorgánicos. Dentro del primer grupo encontramos: turbas (negra, rubia, neutralizada, enriquecida, etc.), sphangum, fibra de coco, subproductos agroindustriales (cascarilla de arroz), residuos forestales (acículas de coníferas y corteza de pino) y subproductos orgánicos compostados. Los sustratos inorgánicos pueden ser de origen natural, poco o nada transformados (grava, arena, picón) o transformados (arlita, lana de roca, perlita, vermiculita). Según Abad, un buen sustrato debe reunir las siguientes propiedades físico-químicas:

• Gran capacidad de retención de agua fácilmente disponible, con objeto de que la planta extraiga el agua necesaria para sus funciones, con el menor gasto energético posible.

• Aireación suficiente, con el fin de que el oxígeno disuelto en el agua no sea un factor limitante para el crecimiento y el buen funcionamiento del sistema radicular.

• Una granulometría (tamaño de partículas) equilibrada, que garantice el cumplimiento de las propiedades anteriormente mencionadas. El hecho de que la granulometría de un sustrato cambie con el tiempo, obliga a la renovación del sustrato después de un determinado número de años.

• Una densidad aparente baja, lo que hace que el sustrato sea un producto ligero.

• Una porosidad elevada, de forma que permita una buena aireación y una elevada capacidad de retención de agua.

• Una estructura estable, que impida la dilatación o contracción del medio.

• Una capacidad de intercambio catiónico compatible con el tipo de fertirrigación aplicado al cultivo: alta, si la fertirrigación es intermitente, y baja, si es permanente.

• Baja salinidad y alta disponibilidad de sustancias nutritivas asimilables.

• Poder tampón (capacidad de amortiguamiento), especialmente para mantener el pH del medio.

• Velocidad de descomposición lenta.

• Que esté libre de semillas o reservorios de plagas (insectos, larvas o huevos), enfermedades (hongos, bacterias), nematodos y otros patógenos o sus vectores.

• Que sea fácil de desinfectar y estable ante los agentes que se pueden utilizar para desinfectarlo (vapor de agua, solarización, productos fitosanitarios).

• Estable frente a cambios físicos (temperatura), químicos (pH) y ambientales.

Sistemas de cultivo sin suelo

Dependiendo del medio en el que se desarrollan las raíces, los sistemas de cultivo sin suelo se pueden clasificar en tres grupos: 1) cultivos en sustrato; 2) cultivos en agua (hidropónicos) y 3) cultivos en aire (aeropónicos).

Los cultivos realizados en un sustrato, según el manejo al que se ven sometidos, pueden funcionar por inundación periódica del sustrato, ya sea por subirrigación, con recogida del retorno en la misma balsa donde se guarda la solución nutritiva, o distribuyendo la solución nutritiva mediante sistemas de goteo. Los sustratos que se caracterizan por su baja capacidad para retener el agua y los nutrientes (grava, arlita) requieren un aporte de agua y soluciones nutritivas casi continuo. Los sistemas más utilizados (lana de roca, perlita, fibra de coco, arena), que se caracterizan por su mayor capacidad de retención de agua, permiten utilizar riegos menos frecuentes. De los tres sistemas descritos, los dos primeros trabajan en circuito cerrado, mientras que el tercero puede trabajar en circuito abierto o cerrado.

En el mercado nacional y especialmente en las zonas donde los cultivos sin suelo son más importantes (Andalucía, Murcia, Valencia, Barcelona, Islas Canarias) existe una gran cantidad de materiales y sustratos que permite realizar multitud de combinaciones a la hora de instalar un sistema de cultivo sin suelo. A título orientativo, enumeramos seguidamente algunos de los sistemas más tradicionales:

• Cultivo en grava mediante subirrigación.

• Cultivo en arlita (material ligero, utilizado como aislante en la construcción), un material con baja capacidad de retención de agua, con aporte superficial de solución nutritiva.

• Cultivo en bancadas, con un sustrato (arena, perlita, turba, fibra de coco) confinado entre muretes o contenedores construidos con distintos materiales (ladrillo, hormigón, fibra de vidrio, PVC, polipropileno).

• Cultivo en sacos rellenos con un sustrato orgánico (turbas, cortezas de árboles, serrín, fibra de coco), mineral poco transformado (grava, arena, picón) o mineral muy transformado (lana de roca, perlita) y sintéticos (poliestireno).

• Cultivo en contenedores de múltiples capacidades (1-100 L), formas (cúbicas, cilíndricas, troncopiramidales) y materiales (polietileno, PVC, poliestireno expandido, fibra de vidrio, cerámicos).

• Sistemas cerrado con recuperación de lixiviados, mediante tuberías o canaletas de retorno, sobre cualquier tipo de sustratos.

• Sistemas hidropónicos puros como: NFT (Nutrient Film Technic); DFR (Dynamic Floating Root) y las bandejas flotantes, utilizados con gran éxito en los semilleros de tabaco (Extremadura).

Sistema NGS (New Growing System)

Se trata de un sistema de cultivo nuevo, recientemente desarrollado e implantado en Almería. Consiste en un canalón formado por varias capas de un film de polietileno, que se mantiene suspendido sobre el suelo, a baja altura (20-40 cm), por medio de dos alambres tensados y unas grapas. Las plantas, enraizadas normalmente sobre un sustrato (lana de roca), convenientemente separadas (40-50 cm), se introducen en el canalón superior o primer canalón. Las raíces, guiadas por la corriente de agua que suministran los goteros (4-8 L/h), distribuidos a razón de un gotero por planta, van pasando de un canalón al siguiente por medio de las hendiduras practicadas en la lámina de polietileno, hasta llegar al último canalón, que actúa a modo de colector. La solución nutritiva, impulsada por una bomba de circulación, a baja presión (2-4 kg/cm2), se distribuye por una tubería portagoteros que, si se desea, puede pasar por una de las cámaras donde se encuentran las raíces, con el fin de calentar o refrigerar el ambiente circundante.

Aeroponía

La aeroponía es el sistema hidropónico más moderno. El primer sistema aeropónico fue desarrollado por el dr. Franco Massantini en la Universidad de Pia (Italia), lo que le permitió crear las denominadas "columnas de cultivo". Una columna de cultivo consiste en un cilindro de PVC, u otros materiales, colocado en posición vertical, con perforaciones en las paredes laterales, por donde se introducen las plantas en el momento de realizar el trasplante. Las raíces crecen en oscuridad y pasan la mayor parte del tiempo expuestas al aire, de ahí el nombre de aeroponía. Por el interior del cilindro una tubería distribuye la solución nutritiva mediante pulverización media o baja presión.

La principal ventaja que aporta la aeroponía es la excelente aireación que el sistema proporciona a las raíces, uno de los factores limitantes con los que cuenta la hidroponía. Basta tan solo considerar que la cantidad de oxígeno disuelto en el agua se mide en mg/L, o partes por millón (ppm), siendo de 5-10 mg/L a 20º C, mientras que la cantidad de oxígeno disuelto en el aire se mide en porcentaje (21%), lo que nos indica que la concentración de oxígeno en el aire es del orden de 20.000 veces más elevada que la concentración del mismo gas disuelto en el agua. Los principales inconvenientes que presentan los sistemas aeropónicos tradicionales son: el coste elevado de la instalación y las obstrucciones de las boquillas de pulverización que pueden producirse si no se dispone de presión suficiente y una instalación adecuada.

Los sistemas aeropónicos que se utilizan actualmente difieren considerablemente del que inicialmente utilizó el dr. Massantini en Italia. En Israel, por ejemplo, investigadores de la Agricultural Research Organisation pusieron a punto un sistema comercial que denominaron Ein-Gedi System (EGS). En realidad, se trata de un sistema aero-hidropónico, que consiste en sumergir la mayor parte de las raíces en el seno de una solución nutritiva que se halla constantemente en circulación; la solución nutritiva se pulveriza sobre la parte alta de las raíces proyectando aire a alta presión por medio de una tubería finamente perforada mediante tecnología láser, en contracorriente con la solución nutritiva circulante. De esta forma, se consigue que una parte de la raíz esté permanentemente en contacto con la solución nutritiva recirculante y la otra se halle bien aireada.

Desde hace algunos años, investigadores australianos han puesto a punto nuevos sistemas aeropónicos comerciales, uno de ellos recibe el nombre de Schwalbach System (SS). El sistema consiste en un tanque de plástico de 200 L de capacidad que alimenta una cámara de crecimiento en la que se encuentran las raíces en completa oscuridad. Una bomba se encarga de distribuir y pulverizar finamente la solución nutritiva, lo que permite atender simultáneamente 60 puntos de distribución, por cada uno de los cuales se pulveriza la solución nutritiva a razón de10 L/h.

La innovación aeropónica más recientemente desarrollada en Australia recibe el nombre de Aero-Gro System (AGS) Se caracteriza y distingue fundamentalmente de los demás sistemas aeropónicos porque incorpora tecnología ultrasónica, lo que permite proyectar la solución nutritiva a baja presión, con gotas finamente pulverizadas y sin problemas de obstrucciones en tuberías y boquillas de pulverización. Se trata de una tecnología basada en los principios que se utilizan en clínicas y hospitales para tratar pacientes que sufren determinados problemas asmáticos, la pulverización ultrasónica de agua vaporizada, a temperatura ambiente y a baja presión.

La aeroponía también se ha utilizado con gran éxito en la propagación vegetal y, más concretamente, en la propagación de estaquillas de especies herbáceas (crisantemo) o leñosas (ficus) difíciles de enraizar.

Artículo publicado en Vida Rural nº 101. 1 de febrero del 2000